Tengo una extraña costumbre. Cuando salgo de Ávila para hacer algún viaje suelo escuchar en el reproductor del coche el Kyrie, del Requiem de Mozart. Creo que es una pieza musical bastante gráfica como para usarla y ver como uno se aleja de una ciudad llena de sordidez, ‘intrigas palaciegas’, y en cierto modo lo suficientemente bella como para que los abulauis sigamos estando pegados a ella...
Me llevé una sorpresa cuando una compañera de clase me pasó este video… ella es una de las violinistas:




Increible
Absolutamente maravilloso
Prisciliano de Ávila